La idea surgió de una invitación de unos amigos que iban a exponer en la Bienal de Cómics. Confieso que, al principio, no me planteé aceptar: ya conocía la ciudad, no entendía nada de cómics y sería a mitad de semana. Como persona creativa, suelo intentar probar cosas nuevas y evitar repetir lugares que ya he visitado.
¿Pero sabes cuándo el destino te favorece? Los proyectos estaban en orden, podía trabajar desde allí y aún así tener la oportunidad de conocer mejor el mundo del cómic, además de romper con la rutina en buena compañía.
¡Y la experiencia fue única!
Solo en la Bienal del Cómic, vi ilustraciones que abarcaban desde los personajes más tiernos hasta los más oscuros y sensuales. Los mensajes eran diversos, muchos llenos de emoción, con críticas políticas y sociales presentadas metafórica o literalmente. Creatividad infinita. También conocí a dibujantes de cómics que, sin importar la edad, tenían un espíritu joven y curioso: el ultramaratonista que ya había corrido en el Aconcagua (la montaña más alta de Latinoamérica); el profesor de arte y payaso que hacía un trabajo precioso animando a los pacientes en los hospitales; e incluso un veterano dibujante de cómics que nos presentó una sensual canción turca sobre puerros, jaja.
Además, fui a varios cafés de moda y probé por primera vez la controvertida "carne de onça" (carne cruda y sazonada en pan de molde). Recibimos una clase de mate y tereré en un pequeño local de la Rua 24 Horas. Corrí por el Parque Barigui con los carpinchos. Visité algunos lugares turísticos que ya conocía, pero esta vez desde una perspectiva diferente, fijándome en detalles que no había visto antes. Es lo mismo, pero diferente, ¿sabes?
Regresar a un lugar no significa que no haya novedades. Si no hubiera ido, no habría aprendido sobre cómics, ni sobre el mate y el tereré (infusiones tradicionales sudamericanas), no habría escuchado música turca, ni corrido con carpinchos, ni probado la carne de jaguar. Todas esas experiencias fueron nuevas. Estar en un momento diferente, con una mentalidad diferente y en otra compañía, marca la diferencia. Por eso mi quinta vez en Curitiba no fue igual que la cuarta, ni la tercera, ni la segunda, ni mucho menos la primera… En otras palabras, siempre es bueno volver a ver algo nuevo.