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Los mayores desafíos del nómada digital

Nos imaginamos esa escena clásica: trabajar con una laptop en la playa, ¡un sueño! Pero muchos no han podido mantener este estilo de vida. Después de todo, ¿es fácil o difícil ser un nómada digital?

Sin duda, la pandemia ha beneficiado exponencialmente el estilo de vida nómada: la normalización del teletrabajo, Airbnb con internet rápido, la aparición de nuevos espacios de coworking, tarifas aéreas más asequibles y más. Tras viajar a 15 países en cuatro años, hablo de algunos de los mayores retos de ser un nómada digital.

Habilidades específicas

Viajar y trabajar al mismo tiempo requiere (bastantes) habilidades:

  • Planificación y organización;
  • Mucha disciplina para equilibrar trabajo, ocio y presupuesto;
  • Capacidad de adaptarse a entornos no siempre ideales para vivir y trabajar;
  • Mente abierta a nuevas rutinas, culturas, personas, comidas, etc.;
  • Saber cómo lidiar con la imprevisibilidad y la separación física de la familia y los amigos.

Estos son solo los elementos básicos. Si falta alguno, es probable que tenga dificultades.

Ser nómada consume mucha energía

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Incluso tras permanecer en algunas ciudades durante más de un mes, cada mudanza supone un bombardeo de información: ¿qué artículos faltan en el apartamento? ¿Dónde está el supermercado? ¿Tengo que pesar la fruta? ¿Cómo se usa la lavadora? ¿Cómo funciona el transporte público? ¿Qué palabras son esenciales en el idioma local? Y así sucesivamente. Cada nuevo lugar trae consigo una enorme cantidad de descubrimientos. Considerando que es raro que alguien permanezca en un país más de tres meses por un visado, este ciclo se reanuda con cada mudanza.

He notado que algunos nómadas digitales que sigo, tras tres o cuatro años viajando sin parar, han abandonado el estilo de vida nómada. El cansancio empieza a superar la emoción de experimentar algo nuevo. El brillo en sus ojos se desvanece. Tener un hogar vuelve a ser esencial.

El equilibrio

Desde pequeña, siempre me ha apasionado viajar. Pero en los últimos años, he descubierto que también disfruto parando de vez en cuando y volviendo a mi casa en São Paulo, con una rutina monótona pero cómoda: pasear a los perros, tener mis cosas tal como me gustan sin tener que meterlas en una maleta de mano y una mochila, mantener mi rutina de ejercicio... Durante mis viajes, mi salud se resintió mucho. He llegado a la conclusión de que ser seminómada (viajar de tres a seis meses al año) es lo mejor de ambos mundos: me permite explorar nuevos lugares y alternar con la soledad en la calidez de mi hogar.

¿Aún vale la pena ser un nómada digital?

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¡Sin duda! Todos ya saben lo bueno: es una experiencia única conocer diferentes culturas. Pero no tiene por qué ser todo o nada. Puedes empezar con dosis homeopáticas: un poco en cada ciudad, ida y vuelta, aumentando gradualmente la distancia y la duración de la estancia, hasta que descubras la mejor manera de vivir para ti. Si tienes la oportunidad, ¡no dudes en probarlo!

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